Por qué añadir otra herramienta casi nunca resuelve el problema
Cada herramienta nueva resuelve una tarea y añade una frontera. La cuenta que nadie hace es cuántas fronteras tiene ya tu operación.
Cuando los procesos comparten infraestructura, la analítica deja de ser un proyecto aparte y pasa a ser una consecuencia.
La mayoría de los cuadros de mando se construyen dos veces: una para existir y otra para volver a confiar en ellos cuando los datos dejan de cuadrar.
Ocurre porque la medición se añade al final, sobre fuentes que nunca se diseñaron para hablar entre sí.
Cuando los eventos del negocio se registran en la misma infraestructura que los produce, medir deja de ser un proyecto. Es lo que el sistema ya sabe.
¿Qué parte de tu operación debería funcionar mejor?